Cuando la integridad se escucha: El auge de las denuncias internas en las empresas chilenas.

El fomento de denuncias internas se ha consolidado como uno de los pilares centrales de la prevención en materia de delitos y malas prácticas corporativas. Desde la arista fiscalizadora, promover que quienes forman parte de una organización reporten hechos irregulares contribuye a la prevención, detección y sanción oportuna de conductas indebidas dentro de una organización.
Las dos caras de la Ley Karin.

La Ley N° 21.643 (“Ley Karin”) ha transformado la forma en que se aborda la salud mental en el trabajo, reconociendo su vínculo directo con las condiciones laborales. Según la OMS (2004), la salud mental es un estado de bienestar que permite al individuo reconocer sus capacidades, enfrentar las presiones cotidianas, trabajar productivamente y contribuir a su comunidad.
Sobreautomatización corporativa: negligencia disfrazada de eficiencia.

El reciente caso protagonizado por Deloitte Australia y el uso negligente de inteligencia artificial (IA) nos dejó una valiosa, aunque involuntaria, lección sobre los límites de estas herramientas en consultoría. Vale la pena reflexionar en cómo estamos usando estas herramientas, sobre todo cuando el cumplimiento normativo y la confianza corporativa están en juego.
Centolla, WhatsApp y Colusión (De la cooperación al delito)

Chile vuelve a enfrentar un caso de colusión, esta vez en el extremo sur del país. La FNE investiga a siete procesadoras de centolla y ocho ejecutivos, de los cuales algunos admitieron los hechos mediante delación compensada. Preocupa la normalización de estas prácticas empresariales.
Cuando las empresas quedan en deuda con la protección de la información.

La reciente sanción a Tarjetas Cencosud, por haber informado erróneamente al Boletín Comercial la situación financiera de 139 personas deja en evidencia que, en el nuevo paradigma de protección de datos personales, son las empresas las que pueden quedar en deuda cuando incumplen con sus deberes de tratamiento.
El caso de los $165 millones. Cuando el compliance va más allá de un delito.

El compliance no solo previene delitos, también protege la reputación y estabilidad financiera. Errores simples pueden transformarse en crisis, resaltando la importancia de una cultura ética y buenas prácticas organizacionales.