addyra · Columna de opinión.
Claves que separan un MPD que previene de uno que solo existe en papel.
Kevin Villamizar Pérez – Director de Riesgo y Cumplimiento de addyra.
Un Modelo de Prevención de Delitos (MPD) no se vuelve efectivo por el solo hecho de contar con documentación. Su verdadero valor está en que sea capaz de prevenir, detectar y reaccionar oportunamente frente a los riesgos propios de la organización y que pueda demostrarse que sus distintos componentes funcionan en la práctica.
Parte de los elementos claves que hacen que un Modelo de Prevención de Delitos realmente funcione son:
- Un Encargado o Responsable de Prevención de Delitos (EPD) con autoridad: El EPD debe tener los recursos, autoridad, conocimientos y potestad suficiente dentro de la organización para que pueda ejercer los controles y tomar las medidas necesarias para que el MPD funcione de manera adecuada. Si un EPD no tiene la autoridad para hacer cumplir el Modelo, por muy buenas intenciones que tenga, esto no se verá reflejado en la organización.
- Crear una cultura abierta a las denuncias: Esto no solo significa tener un canal de denuncias público dentro de la página web, sino comunicarlo de manera periódica a trabajadores, clientes, proveedores y terceros, así como tener reglas claras para gestionar las denuncias y prevenir represalias o castigos a las personas que realicen las denuncias. En muchas organizaciones, y desde la buena fe, se establecen metas asociadas a minimizar la cantidad de denuncias recibidas, cambiando el objetivo de la existencia del canal a prevenir que se hagan las denuncias, cuando el objetivo debiese ser en promover su uso para identificar las causas de los problemas.
- Documentar la aplicación del modelo: no solo es realizar capacitaciones o validar la efectividad de los controles, es verificar que el Modelo se comprenda y dejar evidencia de la comprensión de este. También significa almacenar evidencia trazable de que el modelo funcione: registro de capacitaciones, reportes al encargado, informes de investigación, informes de debida diligencia realizada a terceros, entre otros. Un modelo sin evidencia no tendrá mérito probatorio frente a una eventual imputación..
- Tener un plan de mejora continúa y de auditoría independiente: Los modelos de prevención de delitos son sistemas vivos tanto en su monitoreo, , como en la forma en que se detectan oportunidades de mejora, adoptando medidas correctivas. No tener procedimientos que contemplen monitoreos y auditorías, puede dejar al Modelo de Prevención de Delitos estancado o sin herramientas para identificar brechas sobre el mismo.
En definitiva, un MPD efectivo no se mide por la cantidad de documentos que tiene una organización, sino por su capacidad para prevenir, detectar y reaccionar frente a los riesgos penales que enfrenta.
La Ley 21.595 refuerza precisamente esta visión de responsabilidad proactiva: la mera formalidad ya no resulta suficiente, se debe contar con una infraestructura organizacional que pueda ser capaz de anticipar, responder y mejorar frente a situaciones adversas.