Addyra

Martes 09 de Diciembre 2025.

El caso los pelambres: el riesgo que no se ve, cómo la minería abre espacio a fraudes internos.

Escrito por Hans Salinas | Abogado Analista de Cumplimiento.

 

La reciente querella interpuesta por Minera Los Pelambres por un presunto fraude interno superior a los $8.000 millones de pesos instala un debate relevante para la industria minera chilena: el riesgo ya no está solo en las faenas, la operación o el mercado, sino también en la manera en que se gestionan las compras y los proveedores.

Recientemente se dio a conocer la querella presentada por Minera Los Pelambres en contra de un ex planificador senior, su pareja y el representante de una empresa proveedora, quienes presuntamente habrían ejecutado maniobras para adjudicar irregularmente una licitación y concretar compras “spot” de materiales innecesarios o a precios injustificadamente altos. La querella imputa delitos de corrupción entre particulares, administración desleal, lavado de activos y asociación criminal, delineando un esquema que habría facilitado la comisión de estos ilícitos.

La minería es, por esencia, una actividad que mueve cifras gigantescas y que opera bajo una presión permanente de continuidad operacional. Cuando una faena se detiene, cada hora tiene un costo no solo para la organización, sino también para el país. Esa urgencia genera un terreno fértil para decisiones rápidas, contratos improvisados y proveedores “spot” que aparecen para resolver problemas inmediatos. Muchas veces se trata de empresas sin historial, sin reputación verificable y sin el debido escrutinio que una industria de esta escala debiera exigir. La necesidad apremiante del negocio termina abriendo grietas donde se cuelan los riesgos más complejos.

Este caso expone de forma pragmática una práctica extendida en una industria que, siendo sofisticada en tecnología, logística y operaciones, queda descuidada en materia de adquisiciones y due diligence. Contratistas con escasa trazabilidad y contrataciones hechas para salir del paso, son parte de una cultura que muchas veces prioriza la urgencia operativa por sobre la integridad del proceso. El resultado deriva en espacios para fraudes, conflictos de interés, sobreprecios y esquemas colaborativos entre colaboradores internos y actores externos.

El punto clave es que los riesgos de fraude interno rara vez aparecen de forma súbita, suelen gestarse en zonas grises donde los controles son débiles y las decisiones quedan concentradas en actores críticos sin supervisión eficaz. La magnitud económica de la minería, su importancia estratégica para el país y su permanente exposición operativa hacen imprescindible que los equipos internos cuenten con formación sólida en integridad corporativa y que exista una cultura activa de prevención, alerta temprana y denuncia.

No resulta posible tratar el caso de Minera Los Pelambres como un episodio aislado, sino más bien como un espejo que revela una posible vulnerabilidad estructural de un sector que, pese a su alto nivel de modernización y liderazgo global, sigue exhibiendo flancos elementales abiertos. Situaciones como la que hoy se imputa no son solo un titular, sino la presente advertencia de que donde existan grandes recursos y decisiones urgentes, el riesgo siempre está latente. La diferencia, finalmente, la marca quien sea capaz de anticiparlo y prevenirlo.