Lunes 24 de noviembre 2025.
Punta Piqueros: Cuando la Certeza Jurídica se Erosiona.
Escrito por Hans Salinas | Abogado Analista de Cumplimiento.
Del papel a la realidad, el hotel que materializa el incumplimiento.
Un fracaso institucional integral: permisos debilitados, diligencia ausente, reguladores en conflicto, litigios millonarios y una reconversión que intenta cerrar más de una década de incertidumbre.
El caso “Punta Piqueros” correspondiente al ambicioso hotel costero levantado en un risco de Concón, hoy rebautizado como “Punta Mar”, dejó hace tiempo de ser un conflicto meramente inmobiliario. A más de diez años de iniciada su construcción, se ha convertido en la expresión material y más elocuente de cómo la falta de compliance puede materializarse en una estructura de hormigón de US $75 millones paralizada, como si de una lápida del incumplimiento se tratara.
La historia es conocida en la Región de Valparaíso, pero vale la pena revisitarla porque ejemplifica, con el paso del tiempo, cómo afloran omisiones, contradicciones e ilegalidades. Todo ello, paradójicamente, convive hoy con un escenario donde el proyecto parece ver nuevamente una luz al final del túnel, desafiando fallos, criterios técnicos y decisiones administrativas de largo aliento.
En síntesis, tanto el permiso municipal original como la Resolución de Calificación Ambiental fueron sucesivamente invalidados mediante diversas acciones administrativas y judiciales. El conflicto escaló hasta la Corte Suprema, que en 2024 ordenó instruir a la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo la demolición del edificio por infringir el plan regulador comunal y carecer de un permiso de edificación vigente. En términos institucionales, el fin de proyecto.
La noticia más reciente agrega una capa adicional de complejidad. El proyecto, pese a los múltiples fallos que declararon inválidos sus permisos, vuelve a posicionarse como viable. En abril de 2025, la Dirección de Obras de Concón otorgó respaldo a un nuevo anteproyecto, hoy denominado “Punta Mar”, que reutiliza la estructura existente para convertirla en un edificio multipropósito de oficinas, espacios gastronómicos, cowork y servicios. En teoría, esta reconversión subsana los vicios que arrastraba el hotel.
Con todo, Punta Piqueros (o Punta Mar) es un ejemplo paradigmático de lo que ocurre cuando el compliance, público y privado, falla desde su raíz, subestimando la perspectiva ESG (Environmental, Social and Governance), omitiendo una debida diligencia temprana, tolerando inconsistencias medioambientales y operando bajo una gobernanza corporativa incapaz de anticipar los riesgos reputacionales, legales y financieros que terminaron por materializarse. Situación no muy distinta viven los proyectos emplazados sobre dunas en la comuna de Viña del Mar, a metros del hotel.
El resultado es evidente, una estructura detenida en el borde costero que materializa, en hormigón, fallas sistémicas de regulación y gobernanza. Y aunque la reconversión se ofrezca hoy como una salida, lo hace a costa de debilitar uno de los pilares esenciales de cualquier inversión: la certeza jurídica. En definitiva, Punta Piqueros nos recuerda que cuando el compliance falla, sus consecuencias no se evidencian solo en el papel; se solidifican y permanecen instaladas sobre la roca.